martes, 30 de junio de 2009

Medio millar de granadinos renuncian a su piso social por la negativa del banco

El alcalde insta a la Junta y Gobierno central a avalar a la población de rentas bajas por las grandes dificultades que se encuentran para financiar la vivienda

Medio millar de personas agraciadas con una vivienda de protección oficial se han visto obligadas a renunciar al piso porque el banco no les concede la correspondiente hipoteca. Sólo están contabilizados los granadinos que han intentado acceder a un piso de los promocionados por la empresa municipal de vivienda y suelo, Emuvyssa, y la cifra es estimativa y a la baja.

El problema es sencillo y complejo al mismo tiempo. Quienes acceden a este tipo de viviendas son las rentas más bajas. Y por otro lado, la presión de los bancos obliga a imponer condiciones leoninas a estas personas que ven cómo no pueden sacar adelante la financiación de sus habitáculos. El regalo de los Reyes Magos que les tocó en el correspondiente sorteo se lo quitan de las manos y se lo cambian por carbón.

Los números hablan por sí solos. De los noventa agraciados en el sorteo de viviendas del edificio Mediterráneo, que ayer recibieron sus llaves, una decena renunciaron. Del centenar de pisos de Santa Adela, trescientas personas que estaban en lista de espera dijeron no por la negativa del banco, del edificio del cuartel de artillería, al menos 150 se echaron para atrás, y del edificio Albatros, otras 30 personas no pudieron quedarse con el piso que les tocó.

El alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, pidió ayer a la Junta de Andalucía y al Gobierno central que arbitre soluciones para frenar este problema. «Una posible solución sería avalar a estas personas que por lo general tienen rentas bajas», apuntó.

José Gallardo es una de las personas agraciadas con una vivienda protegida gracias a la renuncia de otra. «En el sorteo no me tocó, pero me quedé en la lista de reserva y hace cinco meses me llamaron». Tiene 26 años y ayer le entregaron las llaves del piso en el que vivirá. «Hubiera sido imposible acceder a una vivienda normal por su alto precio, sólo estos pisos protegidos son accesibles al bolsillo», comentó.
Las dificultades de la población llegan a extremos insospechados. Emuvyssa cerró el pasado 15 de junio el plazo para presentar solicitudes que permitan participar en el sorteo de 12 unifamiliares en El Fargue. Los precios de estas casas oscilan entre 170.000 y 187.000 euros. Emuvyssa sólo ha recibido 45 solicitudes, sólo 45. Un freno importante si se compara con las 2.800 solicitudes registradas para 63 pisos que se construirán en el antiguo cuartel de artillería, junto a Cervezas Alhambra.

El aval de papá
La edil de Urbanismo, Isabel Nieto, aseguró ayer que este problema de renuncias lo veían venir desde hacía tiempo. «En su día, lo trasladamos a la Junta de Andalucía para que buscaran una solución, aunque de momento, seguimos viendo a gente que no se puede quedar con su piso por las dificultades que tienen para acceder a una hipoteca. Los mileuristas con el aval de sus padres son los únicos que no están teniendo problema para quedarse con el piso».

Fuente: http://www.ideal.es

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