Los inmuebles salen con descuentos de hasta el cuarenta por ciento
El mercado inmobiliario intenta salir de su atasco. En el lado de la oferta -los que quieren vender- abundan propietarios con prisas por deshacerse de activos, y en el lado de la demanda, compradores en busca de negocios interesantes. En medio permanece el 'stock' de pisos que se construyeron en tiempos de bonanza económica.
Las subastas privadas a través de Internet que organizan inmobiliarias y empresas intermediarias se han convertido en un punto de encuentro, más concurrido de lo habitual desde que la crisis congeló la alegría con la que se cerraban operaciones.
En la provincia de Badajoz ya se han vendido varios lotes de inmuebles con este sistema.
BNP Paribas, una de las compañías que opera en esta rama, ha completado trece procesos en este año, y en la última subasta que tienen en curso ofertan un local en Olivenza y otro en Almendralejo. Aseguran que a lo largo del año participaron en operaciones de varias localidades de Badajoz.
Tres actores
En este formato intervienen tres actores principales: los propietarios, las empresas que organizan las subastas y los interesados.
La mayor parte de los lotes que salen a subasta corresponden a activos que las entidades financiera tienen repartidas por todo el territorio nacional. En ese conjunto también se ponen en órbita inmuebles que poseen en la provincia pacense.
Además de los bancos y cajas, también recurren a las subastas, aunque en menor medida, familias que heredan una propiedad y tienen prisas por cerrar el trato o promotores que han sido incapaz de encontrar propietarios a sus pisos.
Con el mercado inmobiliario en 'overbooking', las subastas privadas pueden convertirse en una tabla de salvación para conseguir liquidez en poco tiempo. De hecho, según recuerdan desde BNP, las pujas nacieron con la anterior crisis que atravesó el sector en el año 1995.
Pero en la coyuntura actual, Internet se ha convertido en el parqué donde acudir. Todo el proceso se desarrolla en la red, y en ella se ponen de acuerdo vendedores e interesados.
Precio agresivo
Para garantizarse una amplia concurrencia a las subastas, la premisa es partir con un precio agresivo. Cuanto mayor sea el porcentaje de descuento, más expectativas crea y más fácil resulta vender. De ahí que, en algunos casos, el punto de inicio de un piso se marque en un 40% por debajo del valor de tasación.
Una vez que el lote sale a subasta, en la página web de la compañía los interesados tienen un mes para presentar sus ofertas. Pero no todo es virtual. Los inmuebles subastados se pueden visitar por los interesados que lo soliciten.
Para poder concurrir primero hay que depositar una fianza como medida de garantía y transparencia, según explican en BNP Paribes.
A pesar de que se trata de un modo de venta atractivo por los descuentos, hay muchas propiedades que ni saliendo en subastas resultan atrayentes. «No todo el mundo puede permitirse el lujo de bajar tanto el precio de la vivienda», según cuenta Mariela González, encargada de subastas de BNP.
Otro formato que también se utiliza consiste en vender al primer postor. En este caso no se espera un mes o el tiempo establecido para ver si se mejoran las ofertas. Simplemente, la primera propuesta que se presente se queda el activo.
Fuente: http://www.hoy.es
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