viernes, 27 de noviembre de 2009

NUMANTINA RESISTENCIA DE LAS INMOBILIARIAS

La escasa actividad, el peso de la deuda y las dotaciones por la pérdida de valor de los activos tienen su reflejo en las cuentas de las inmobiliarias, cuyo funcionamiento depende de sus prestamistas.

En los nueve meses transcurridos del año, las inmobiliarias cotizadas, únicas de las que conocemos datos trimestrales, han reducido facturación y provisionado la pérdida de valor de sus activos. En conjunto, la facturación de las principales inmobiliarias cotizadas ha caído en un 24,6 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando los 4.316 millones de euros, lo que quiere decir que los bancos están poniendo más dificultades a la hora de canjear deuda por activos, que ha venido siendo la operación de venta principal realizada por estas entidades en los dos últimos años, mediante la cual la inmobiliaria traspasa a sus prestamistas activos, saldando parte de la deuda, y el problema con el activo que se sigue devaluando pasa a los bancos, que son especialistas en ocultar depreciaciones.

Las grandes inmobiliarias cotizadas registraron una pérdida neta conjunta de 2.044 millones de euros a cierre de los nueve primeros meses del año.

Al considerar por separado la actividad de promoción residencial y el negocio del suelo de ese uso asociado a esa actividad, de la explotación de la cartera patrimonial, vemos que los problemas de las inmobiliarias provienen de la actividad residencial, suelo y promoción, mientras que la pata patrimonial sigue funcionando bien, si se exceptúa la caída del valor de los activos que incide en el incumplimiento de las condiciones de los préstamos que soportan dichos activos, al superar la deuda el valor del activo, en algunas ocasiones, pero que al no afectar a los flujos de caja se puede seguir atendiendo el servicio de la deuda en una buena parte de los casos.

Es sabido que la caída de los precios de los activos sorprendió a las inmobiliarias endeudadas por encima de los límites razonables que permitían sus balances y, en la actualidad, las siete inmobiliarias más importantes del país tienen una deuda conjunta total de 28.160 millones de euros , siendo las más endeudadas Colonial, Metrovacesa, Martinsa Fadesa y Reyal Urbis. Los gastos financieros que originan estas deudas son, en ocasiones superiores a los ebitdas que obtienen las compañías, de ahí que en las refinanciaciones últimas que están en curso las inmobiliarias traten además de conseguir periodos en los que no se amortice capital que tampoco se paguen los intereses.

Por otra parte, en unas circunstancias como las actuales, en las que están en concurso de acreedores inmobiliarias de todos los tamaños y colores, debe resultar prácticamente imposible vender sobre plano, por lo que las preventas van disminuyendo a medida que se van entregando las viviendas. A finales de 2006, las principales inmobiliarias tenían prevendidas 40.000 viviendas que daban seguridad a la continuidad de la empresa. En la actualidad, las preventas de esas mismas empresas son la tercera parte, abriendo un futuro mucho más incierto.


Fuente: http://www.realestatepress.es