viernes, 21 de enero de 2011

La trampa inmobiliaria

Mientras el colosal stock de viviendas nuevas sin vender como consecuencia del hundimiento inmobiliario sigue en aumento y alcanza ya las 730.000, los precios en el sector sólo han registrado una caída media del 13% desde 2008.

No se venden pisos, pero los precios no bajan. Una paradoja que se explica fundamentalmente por la resistencia de promotores y constructores a asumir perdidas y su decisión de aguantar con ayuda de la banca a ver si escampa. Con acierto, la Sociedad de Tasación advertía esta semana a los promotores que tendrán que vender más barato y asumir más perdidas en 2011 si quieren adelgazar el stock.

De otro modo, es improbable que la actividad despunte significativamente, en un escenario de estancamiento económico, de nula creación de empleo y de crédito con cuentagotas, unas variables sobre las que no cabe esperar un favorable cambio significativo a corto plazo.

Los promotores compraron suelo excesivamente sobrevalorado durante los años de la burbuja inmobiliaria, cuya repercusión en el precio final de las viviendas excedía el 50%. Intentar trasladar esos precios ahora resulta imposible, lo que indefectiblemente conduce a la asunción de pérdidas para intentar desatascar la situación.

Atraer inversores para inmuebles en alquiler requiere una mayor seguridad jurídica frente a los morosos
Con buena intención, el ministro de Fomento promoverá un road show por el extranjero para buscar interesados en el excedente del ladrillo español. Puede que la iniciativa tenga algún éxito entre compradores particulares alemanes o británicos interesados en alguna ganga ubicada en la costa, pero en todo caso cuesta creer que haya muchos candidatos a adquirir un suelo con limitadas posibilidades de edificación o viviendas a unos precios que el comprador nacional considera aún desorbitados.

Una alternativa a la que ayer se refirió la OCDE es la de promover vivienda en alquiler. Dicha opción tendría un gran potencial en un país como España, en donde el parque de alquiler sólo representa el 13%, frente al 50% de los países de nuestro entorno.

Como advierte la OCDE, además, el redimensionamiento del alquiler frente a la opción de compra contribuiría a combatir el problema del desempleo al fomentar la movilidad laboral, poco habitual en España, donde existen zonas como Andalucía con un 30% de paro mientras en otras partes existe una oferta de empleo insatisfecha.

Pero atraer potenciales inversores, tanto da si son internacionales o domésticos, en inmuebles con destino al alquiler requiere una mayor seguridad jurídica frente a los morosos de turno. El llamado desahucio exprés, en vigor desde hace un año, todavía no es efectivo porque existe un cuello de botella en la justicia que provoca demoras de hasta ocho meses en el desalojo de un moroso.

Sería cuestión de que el Gobierno dotara con más medios al sistema para garantizar que las sentencias de desahucio se cumplen de manera inmediata. Eso acabaría con muchos de los prejuicios sobre el alquiler y contribuirá a engrasar el mercado.

Fuente: http://www.expansion.com

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