lunes, 28 de marzo de 2011

¿De cajas de ahorros a bancos inmobiliarios?

La diferencia fundamental entre una caja de ahorros y un banco estriba en que las cajas destinan una parte importante de sus beneficios a fines sociales y están dirigidas por unos órganos de gestión que tienen una fuerte representación política, mientras que los bancos tienen como fin la obtención de beneficios, los cuales reparten entre sus accionistas mediante dividendos, y sus órganos de gestión están compuestos por los representantes de los accionistas.

Esas dos diferencias hacen que un banco y una caja sean entidades profundamente distintas, aunque compitan ambos en el mismo mercado de capitales.

El pequeño margen operativo existente debido al estrecho diferencial que hay entre operaciones de activo y pasivo, así como la presumible subida de tipos de interés que se avecina y que generará mayor morosidad, trazan un sombrío panorama sobre muchas entidades, con pronósticos de menores beneficios y mayores riesgos de insolvencia.

La profunda crisis internacional amenaza fuertemente la salud del sistema financiero español, debido a la gran dependencia del mismo respecto al sector inmobiliario. España, como nación, está fuertemente endeudada, estimándose en 1,7 billones de euros el montante total de dicha deuda, la cual pertenece fundamentalmente al sector privado. Para que la economía española arranque y camine es imprescindible que la financiación circule con fluidez por sus arterias, hoy arterioescleróticas, y para eso es necesario que el sistema político y financiero español consiga confianza a escala internacional para que los inversores extranjeros, tanto institucionales como privados, canalicen su liquidez hacia nuestros mercados y hacia nuestros bancos y cajas. Por si fuera poco, las agencias de rating, como Moody's, han rebajado la calificación de la deuda de muchas cajas de ahorros, lo cual dificulta la captación de capitales. Por eso, el Gobierno de la nación, consciente de la necesidad de dotar de credibilidad al sistema financiero y siguiendo las normas de Basilea, ha adoptado una serie de medidas tendentes a reforzar la solvencia de las entidades. El Banco de España ha analizado un total de 113 entidades (37 bancos, 16 cajas de ahorros y 60 cajas rurales) y ha emitido un informe señalando las doce (dos bancos españoles, dos filiales de bancos extranjeros y ocho cajas de ahorros) que deben aumentar su capital para tener la solvencia suficiente ante posibles situaciones adversas del mercado. Se ha elegido el 'core capital' (proporción entre capital básico estable y deudas de la entidad) como ratio medidor para diagnosticar la salud de las cajas y bancos y se exige el 10% si son entidades que no cotizan en Bolsa y el 8% si cotizan. La cifra total de recursos necesaria asciende a 15.152 millones de euros.
Algunas de las doce entidades financieras, si optasen hoy por salir a Bolsa, ya cumplirían el requisito del 8% de 'core capital', entre ellas, Banco Base (Cajastur, CCM, CAM, Caja Extremadura y Caja Cantabria), que tiene el 8,2%. La opción bursátil es el camino que parece que van a seguir Bankia y alguna caja más, pero otras consideran que el momento no es el adecuado y que la salida a Bolsa tendría que realizarse en unas condiciones muy desfavorables, lo que daría lugar a valoraciones muy bajas, incluso a la mitad de su valor contable, con lo que se inclinarían por acudir al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) para obtener el capital necesario. La dudosa valoración de los activos inmobiliarios y la urgente necesidad de captación de recursos a corto plazo (se estima en 165.000 millones de euros la cifra total de vencimientos de deudas que las cajas han de afrontar en 2011) podrían frenar a los inversores. En ese sentido, el norteamericano Robert Engle (Siracusa, 1942), Nobel de Economía en 2003, refleja en su obra el hecho de que la volatilidad rebaja el valor de una acción, ya que los inversores exigen mayor rentabilidad a mayor volatilidad, lo que hace que los títulos financieros puedan tener una fuerte penalización. Dado que el 'core capital' es un ratio, también se puede cumplir el objetivo marcado por el Banco de España vendiendo inmuebles y participaciones industriales con el fin de liquidar deudas y, de ese modo, disminuir el denominador de dicho ratio y cumplir el objetivo. Pero la situación del mercado inmobiliario dificulta esta vía, con lo cual quedan dos: salir a Bolsa o pedir ayuda al FROB para que entre en el capital temporalmente.

En el pasado, el FROB ya proporcionó ayuda a las entidades, pero como prestamista y obteniendo un interés cercano al 8%. En esta ocasión, entraría como accionista temporal, es decir, pasaría a formar parte del capital de los bancos o cajas que lo precisen, participando en su gestión y en el reparto de beneficios. En el plazo máximo de cinco años, el FROB vendería su participación y las entidades dejarían de estar parcialmente estatalizadas. Las últimas noticias indican que la 'fusión fría' (SIP) de Banco Base no sería irreversible y estaría sujeta a una condición suspensiva. Detrás parece estar la diferencia entre acudir a Bolsa, opción defendida por la CAM, y optar por la solución del FROB, vía defendida por Cajastur. Los mandatarios de la entidad asturiana, con un criterio de prudencia encomiable, parecen tener serias dudas respecto a la conveniencia de asociarse con una entidad que tiene una mora reconocida del 8,7%. La ruptura llevaría a las dos entidades a buscar otras alianzas en el mercado, con lo cual Banco Base cambiaría de componentes y ya no sería el tercer grupo en tamaño dentro de las cajas de ahorros ni el quinto grupo financiero del país.

El camino es reconvertir las cajas en bancos eficientes y solventes, no en bancos inmobiliarios. El proceso de reordenación bancaria en España va a continuar en los próximos años, con lo cual habrá fusiones y absorciones que darán lugar a un mapa financiero distinto del actual. Eso conllevará el cierre de oficinas y la reducción del personal ocupado y conducirá a un escenario más competitivo y eficiente. Al final del proceso de la larga indigestión inmobiliario-financiera habrán sobrevivido las entidades que se gestionen profesionalmente en cuanto a credibilidad, solvencia, rentabilidad y transparencia en la gestión.

El sistema financiero es como la red de tuberías por donde pasa el agua para el consumo y los regadíos y hace falta que circule con fluidez. Pero si detrás no hay un sistema político y económico eficiente, creíble y que ilusione a la población, cambiar las tuberías no va a ser suficiente si no hay agua que pase por ellas. El 'core capital', al igual que la vida de los marinos aventureros de los Mares del Sur, donde el pintor postimpresionista francés Paul Gaugin encontró su paraíso, está basado en la máxima de «prepárate para lo peor, pero vive esperando lo mejor».

JUAN CARLOS ÁLVAREZ ÁLVAREZECONOMISTA

Fuente: http://www.elcomerciodigital.com