Lo que en un inicio, nos remontamos al año 2007, ya presagiaban los economistas sobre la tan cacareada burbuja inmobiliaria y su gravísima consecuencia, una crisis económica a nivel mundial, y que parecía a la gran mayoría de las personas una exageración, se ha convertido en una dura realidad, estamos ya en el cuarto año de una crisis que da la impresión de no tener fin, ya que el tiempo continúa pasando y la situación no mejora, el sector de la vivienda, el más afectado y que arrastra consigo al mayor número de desempleados que se han conocido en España desde hacía muchos años, está aún lejos de encontrar un equilibrio y una futura normalización.
Las perspectivas de nuestro país no van de la mano del resto del mundo, mientras que en la mayoría de países europeos, nuestros vecinos más próximos, se estima un crecimiento en el sector de la construcción del 20%, nuestras previsiones se sitúan en números negativos –5% para este año, por ello no nos queda más remedio que aprender a vivir con esta crisis que no nos aventuramos a decir ya lo que va a durar.
Lo paradójico es que el dinero existe, pero no existe la confianza del sector bancario para dar créditos, sobre todo a los promotores, las pocas hipotecas que se están concediendo son para dárselas a los que les compran alguna vivienda de las que ellos tienen en stock. La banca parece haber olvidado que gracias al sector inmobiliario ha podido desarrollarse enormemente durante los últimos treinta años, en contrapartida, en estos momentos, se han convertido en competidores de dicho sector, competidores desleales ya que no obtiene las mismas condiciones el cliente que compra una vivienda a una inmobiliaria que sí la compra directamente del banco.
A pesar de las declaraciones del presidente del BBVA Francisco González en las que afirmaba que la venta de viviendas no es su negocio, ni tienen ningún interés en quedarse con propiedades, la realidad en estos momentos es muy distinta, todo ello a sabiendas de que si la banca en la década de los noventa no hubiese dado créditos mayores del 70 ó 75% la situación actual sería totalmente diferente.
La reciente subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo y los probables incrementos durante los próximos años, son obstáculos para la recuperación económica española.
Wolgag Munchan vaticinó el día 11 de este mes en su columna del Financial Times que España tenía una burbuja inmobiliaria extrema antes de aparecer la crisis y que a diferencia de otros países como EE UU o Irlanda los precios sólo han bajado moderadamente, según él el precio de la vivienda en España todavía habría de bajar en total un 40%. Estas predicciones concuerdan con las de Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York y conocido por ser uno de los economistas más pesimistas que calcula para España una caída adicional del precio de la vivienda de un 25%. El señor Roubini ha sabido aprovechar bien la bajada del precio de la vivienda en su país, adquiriendo recientemente un apartamento en Manhattan por 4,25 millones de euros, una compra que si bien la ha podido pagar un 25% más barata que antes de la crisis, ha sido una adquisición más cara que el 96% de las ventas que se realizan actualmente en Manhattan.
Hemos de asumir que las condiciones actuales del mercado son en las que debemos desarrollar nuestra actividad, sin olvidar que la contribución que puede hacer el sector inmobiliario para la recuperación económica del país es clave, si la banca financiara un mínimo se pondría en marcha de nuevo el sistema creándose automáticamente empleo. Dentro de esta rueda no hemos de olvidar a los ayuntamientos, ya que el precio final de la vivienda va íntimamente ligado al precio del suelo y éste en manos de los ayuntamientos sean del color que sean.
JOSÉ OLIVER ROCA. AGENTE DE LA PROPIEDAD INMOBILIARIA
Fuente: http://www.diariodemallorca.es
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