Nunca antes hubo tantas viviendas en venta en Euskadi. En concreto, 34.498. Se trata, con diferencia, de la cantidad más alta desde que se elabora esta estadística por parte del Gobierno Vasco (1994), lo que es tanto como decir que es la más elevada de la historia. La cifra parece estratosférica, y lo es si se tiene en cuenta que supone más del doble de las 15.900 que estaban en el mercado hace cinco años, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y la irrupción de la crisis devastadora que aún sufre Occidente. La inmensa mayoría de esos pisos que hoy no encuentran comprador son de segunda mano: 24.013, casi cuatro veces más que en 2006, cuando había 6.936.
¿Qué ocurre aquí? «Es muy prematuro sacar conclusiones», responde prudente el director de Planificación del Departamento de Vivienda, Mario Yoldi. Sí constata una tendencia sostenida durante los últimos años a que el parque de casas en venta crezca sin cesar, «sobre todo en el mercado de segunda mano». Lo que ocurre con las viviendas nuevas es otra historia: también aumentan, pero en mucha menor medida (de 8.977 en 2006 a los 10.485 actuales, según la encuesta de oferta inmobiliaria del Gobierno Vasco referida al segundo trimestre de 2011). El motivo es que se construye mucho menos. Mientras que en 2007 se iniciaron 11.269 pisos, el pasado ejercicio solo arrancaron obras para 2.572. Y aún así, no encuentran salida.
El problema es que cada vez «se tarda más tiempo en vender», dice Yoldi. El plazo medio que transcurre desde que una vivienda sale al mercado hasta que encuentra comprador es de 8,8 meses. Eso sí, el trato se cierra «a base de bajar precios». «De hecho, en muchos municipios el precio de la vivienda libre se está igualando al de la tasada», añade. Pero el director de Planificación rechaza analizar más en profundidad las implicaciones que puede tener esa bolsa creciente de ladrillo que no encuentra comprador. «Tenemos que ser conservadores en el análisis», se justifica, porque el asunto es grave y golpea a un sector fundamental en la economía vasca.
Es precisamente ese sector el que está en mejores condiciones para interpretar el espectacular incremento de viviendas en venta. Y hay varias causas que lo explican.
De un lado, lo evidente: «Cada vez cuesta más vender, no se da salida a los pisos», explica José Ramón Gorostiza, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Bizkaia. De otro, «siguen saliendo viviendas al mercado, de manera que la oferta no deja de crecer».
Los motivos por los que no se cierran compraventas son bien conocidos y van desde las dificultades que ponen las entidades financieras para conceder hipotecas hasta la mala situación económica de miles de familias vascas que les impide plantearse acometer la mayor inversión de sus vidas. También porque incluso quien está en condiciones de adquirir una vivienda retrasa la decisión de compra «al saber que los precios van a bajar más», admite Gorostiza. Total, que se paraliza el mercado.
Hipotecas e inversión
Pero ¿por qué cada vez se ponen más pisos en venta? También aquí hay varios factores que confluyen. «Están saliendo muchos que pertenecen a entidades financieras», constata el presidente de los agentes inmobiliarios vizcaínos. Además, «hay gente que tiene dificultades con la hipoteca y prefiere vender la vivienda» antes de que se la quede el banco. Y, por otra parte, también existen casos de familias que en su día adquirieron ladrillo como inversión «y ahora quieren deshacerse de él porque igual dentro de un año les van a dar menos, porque aún no se ha tocado suelo con los precios», incide Gorostiza.
En resumen, «no hay salida para tantos pisos». Lo peor es que desde las inmobiliarias tampoco se pronostican grandes cambios a corto plazo debido a que en este asunto todo depende de cómo evolucione la crisis económica, y no hay alegrías a la vista. De hecho, septiembre «siempre había sido un mes bueno para las ventas, y ahora se nota que suena mucho menos el teléfono», lamenta José Ramón Gorostiza.
Cuestión diferente es el stock de vivienda nueva. Enrique González, gerente de la Unión de Empresarios de la Construcción de Álava (Uneca), incide en que los 10.485 pisos que ahora hay en venta en Euskadi se sitúan en un nivel muy similar a los que estaban en el mercado en los últimos años. Esencialmente, porque «se ha iniciado un proceso de ajuste para equilibrar la oferta y la demanda». Es decir, se construye la cuarta parte que antes de la crisis, lo que también ha provocado que el sector del ladrillo se haya desplomado. Por ejemplo, en Álava esta actividad ocupa a 8.200 trabajadores, 5.000 menos que hace un lustro.
Hace cuatro años el mercado era alegre y esa bolsa de pisos tenía buena salida. En una situación «normal», dice González, las más de 10.000 viviendas nuevas se venderían en un año o año y medio. Ahora, el plazo se alargará. No solo porque la población compra menos, sino también porque al salir a la venta miles de casas de segunda mano la competencia es mayor. «Son mercados diferentes», cree el gerente de Uneca. En cualquier caso, ¿cuánto tiempo hará falta para vender el stock de pisos nuevos en la situación actual? «No podemos aventurar que va a pasar en los próximos doce meses porque, tal y como está la economía, ni se puede predecir qué ocurrirá mañana».
Lo que sí está claro es que no se construirá casi nada hasta dar salida al stock actual y eso, según el gerente de Uneca, conllevará menos actividad, más paro, una reducción de ingresos por vía fiscal para las arcas públicas... Y, consiguientemente, un descenso aún mayor en el pozo de la crisis. «El crédito sigue siendo inaccesible y hay mucha incertidumbre económica y laboral», constata González. Así que ve muy osado lanzar mensajes optimistas. El año 2012, prevé, «tendrá un comportamiento bastante negativo».
Fuente: http://www.diariovasco.com
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