Beneficios en la cuenta de resultados, auditorías limpias y deuda bajo control sin necesidad de refinanciar. El grupo sevillano es un oasis en el desierto de la industria inmobiliaria.
Existe una inmobiliaria cotizada en España que aún gana dinero. Esta sorpresa inicial alcanza el grado de estupefacción cuando se constata que esta misma compañía tiene las auditorías de sus últimos ejercicios limpias como una patena, a diferencia de la gran mayoría de sus competidoras, cuyas auditorías de los ejercicios 2007 y 2008, particularmente este último, ponen seriamente en duda la viabilidad de su negocio a través de numerosas salvedades.
Aún hay más. Disfrutando de la menor tasa de apalancamiento del sector, esta inmobiliaria no ha necesitado negociar con sus acreedores la reestructuración de la deuda, cuando la mayoría de las cotizadas de su sector está ya inmersas en la segunda ola de refinanciaciones en un año.
Con un valor de activos de casi 500 millones de euros, una tasa de endeudamiento del 30% sobre valor bruto de activos y unas previsiones para 2009 que apuntan a repetir los resultados de 2008 (ejercicio en el que ganó 14 millones de euros), Inmobiliaria del Sur, la firma sevillana presidida por Ricardo Pumar, es el único grupo inmobiliario cotizado que se mantiene en beneficios en medio de una crisis que ha llevado a esta industria a la UVI financiera.
¿Cuáles son las causas del éxito de esta empresa?: Un conocimiento histórico del mercado, un mix de negocio con un poderoso y anticíclico componente patrimonial, prudencia en la gestión de riesgos (que implica un estricto control del endeudamiento) y una estrategia empresarial con visión a largo plazo.
“Antes, en los años del boom, nos tomaban por pusilánimes, pero la verdad es que ni antes éramos tan tontos ni ahora somos más listos. Simplemente, somos filosóficamente distintos”, explican Ricardo Pumar y Joaquín González, presidente y director general, respectivamente, de Inmobiliaria del Sur.
Esta estrategia permitió a Inmobiliaria del Sur anticiparse al estallido de la burbuja inmobiliaria. “Desde 2003, no hemos vuelto a comprar suelo y nunca lo hemos adquirido sin clasificar. Durante el boom, adquiríamos opciones de compra sobre suelo hasta la clasificación del mismo: si nos interesaba, lo ejercitábamos; si no, no nos importaba pagar una penalización. Somos prudentes y nuestros accionistas comparten nuestra visión”, resalta Pumar.
Aunque en menor medida que el resto de inmobiliarias, la división de promoción del grupo se ha visto afectada por el desplome en las ventas de viviendas. Pumar y González aconsejan una quinta herramienta para mantenerse a flote en la situación actual: la gestión adecuada de los flujos de caja. Su división patrimonial, que garantiza unos ingresos recurrentes vía rentas (15 millones de euros en 2008 para una empresa cuya estructura de personal se compone de 70 profesionales), dota a la sociedad de una generación de recursos que muchas inmobiliarias echan en falta.
“Entre nuestros clientes, figuran la Junta de Andalucía, la Agencia Tributaria, el Ayuntamiento de Sevilla, bancos como Santander o Banesto y empresas como el Grupo Vips. En 2008, el incremento de ingresos por alquileres se elevó al 7,1% y, en 2009, entrarán en renta tres nuevos edificios con una superficie de 20.000 metros cuadrados”, explica Joaquín González.
Futuro
La compañía centrará sus esfuerzos en potenciar su actividad patrimonial y replicar en Madrid el éxito del modelo de negocio cosechado en Sevilla. Su saneamiento financiero le permite afrontar estos dos objetivos con solvencia.
“Hemos creado un vehículo junto a otros inversores dotado con 100 millones de euros para adquirir activos patrimoniales en renta en Madrid. Estudiamos muchas operaciones, pero creemos que las tasas de rentabilidad no se han ajustado lo suficiente”, detalla Pumar. Su estrategia nunca se desvía del camino de la prudencia.
Seis décadas de crecimiento
Pocas empresas en España están tan vinculadas a un territorio como Inmobiliaria del Sur, compañía que cambió el diseño y la cara de Sevilla en los años sesenta y setenta del siglo pasado. En concreto, se encargó de edificar buena parte del emblemático barrio de Los Remedios y, sobre todo, la Avenida República Argentina, una de las principales calles de la capital hispalense y que representa para Sevilla lo que la Castellana para Madrid o La Diagonal para Barcelona. Fundada el 6 de septiembre de 1945 –con un capital social de 10 millones de pesetas– por Prudencio Pumar, Luis Cobián y José Galnares, este proyecto urbanístico le sirvió a la compañía para dar un salto cuantitativo.
Tanto es así, que, en 1984, fue admitida en la Bolsa de Madrid. Durante dos décadas se limitó a cotizar en corros, pero a finales de 2007 inició su andadura en el mercado continuo. Al margen de ser una de las pocas inmobiliarias cuyas cuentas no se han visto salpicadas por los números rojos, una de sus peculiaridades es que ha logrado aglutinar un núcleo duro de accionistas en el que, junto a las familias fundadoras, se encuentran algunas de las sagas empresariales andaluzas más importantes como Osborne, Benjumea o Bejarano.
Fuente: http://www.expansion.com
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