viernes, 9 de octubre de 2009

Navarra: Los bancos retienen los pisos embargados sin subastarlos para no malvenderlos

La media mensual es de 56 ejecuciones hipotecarias, el cuádruple de 2007 - Las viviendas no salen a la venta vía judicial hasta que no lo reclama la financiera

La crisis no perdona la gruesa letra de la hipoteca, última deuda que dejan de pagar las personas en dificultades y las situaciones más devastadoras se están viviendo entre familias donde uno de los miembros se queda en el paro. De hecho, la banca navarra ha multiplicado por tres las demandas de ejecuciones hipotecarias ante el juzgado de primera instancia número 6. La ejecución hipotecaria es el procedimiento que permite al acreedor, generalmente bancos o cajas, subastar el inmueble que garantizaba una deuda impagada para recuperar su importe y los intereses.

La buena noticia es que desde su inicia el procedimiento hasta que culmina mediante la subasta la vivienda el deudor no se queda en la calle. Y puede pasar bastante tiempo aunque mientras tanto crece la deuda al banco. Lo que ocurre es que el stock de viviendas es difícil de absorber y los bancos no están interesados en malvender las viviendas cuyo valor de tasación está en este momento muy por debajo del valor real de mercado. Pueden pasar años.

El año pasado se presentaron un total de 451 ejecuciones hipotecarias frente a las 178 del 2007, y en lo que va de año suman 338 en un crecimiento en avalancha. Por contra, el número de subastas apenas ha aumentado en los últimos dos años. "En todo el trimestre sólo hemos celebrado tres subastas", admite José Alonso, secretario judicial del Juzgado de Primera Instancia número 6 de Pamplona. "Las pocas que salen se las queda el banco, pero lo mismo que el mercado está parado porque la gente no compra pisos, aquí también ocurre lo mismo", remarca.

"Hay muchas ejecuciones que no llegan a subasta porque los bancos esperan a que lleguen tiempos mejores, a verlas venir.... Si el banco no pide que la vivienda salga a subasta no sale, es a instancias del banco que ejecuta la hipoteca. No tienen prisa porque saben que no van a poder venderla", reitera. Mientras tanto, el inquilino puede seguir disfrutando de su vivienda aunque sabe que prácticamente está en manos del banco hasta que no se celebre la subasta, y mientras tanto la deuda irá en "aumento".

En otras ocasiones las entidades financieras sacan a subasta porque tienen un posible comprador o, sobre todo en otras zonas, cuando cuentan con un stock inasumible, según fuentes de la banca.

"Hay viviendas que se tasaron muy por encima y ahora valen menos y nadie va a ofrecer una cantidad que sea adecuada para cubrir la deuda, es decir el importe del préstamo es superior a lo que vale la casa y a lo mejor no conviene venderla", indica. Es decir, si un particular compró la casa con una hipoteca de 140.000 euros y ahora sale a 120.000 a subasta porque antes valía 150.000 pero ahora no, al banco no le interesa venderla ahora sino esperar quizás dos años para ver si vuelven a subir y satisfacer la deuda. Por otro lado, la subasta implica unos gastos, publicación en el boletín, etcétera.

Hace dos años lo habitual en una subasta era encontrarse las "mismas caras", lo llamados subasteros, gente profesional que se dedicaba a la compraventa en un momento en que el mercado se revalorizaba por momentos. "Había pujas para ver quién daba más, y se calculaba hasta la última peseta", señala Alonso.

"Ahora no se ven subasteros o financieros y particulares pocos porque tienen más dificultad para comprar y vender pisos", indica. "Antes había menos préstamos impagados al no haber una situación de crisis económica, ahora tenemos más ejecuciones hipotecarias pero las subastas serán más o menos las mismas", apostilla.

Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com

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