Muchas personas están descubriendo que su hipoteca cuenta con el denominado "suelo", es decir, el tipo de interés que se aplica está sujeto a un mínimo y, por mucho que baje el Euribor, éste no será inferior a dicho límite. No se benefician, por tanto, de la oscilación a la baja que ha experimentado este índice últimamente.
En una hipoteca estándar de 150.000 euros a 30 años, la eliminación de esta cláusula supondría una cuantiosa diferencia
Las últimas revisiones de las hipotecas a tipo de interés variable (aproximadamente el 97% del total de hipotecas concedidas lo son) conllevan una rebaja en la cuota mensual en función de la evolución a la baja que experimente el índice de referencia (generalmente el Euribor, índice de referencia en más del 85% de las hipotecas contratadas a tipo variable). Sin embargo, algunos ciudadanos se llevan una “sorpresa” al comprobar que tal ahorro no llega, ya que su hipoteca tiene la denominada “cláusula de suelo”. Se trata de una cláusula que establece un límite a las bajadas de forma que, si tras aplicar el diferencial al índice de referencia se obtiene como resultado un tipo de interés más bajo que el fijado en el contrato como límite o “suelo”, se aplica este último. El resultado es que el consumidor no se beneficia de las disminuciones de dicho índice.
“Hoy en día mucha gente se podría estar beneficiando de una cuota mucho más baja con el Euribor al 1,25% y por culpa del suelo no se puede favorecer de ese descenso”, indica el director de Zona de Credit Services en Zaragoza, Luis Ignacio Fernández Irigoyen. De hecho, “en una hipoteca estándar de 150.000 euros a 30 años, la eliminación de esta cláusula supondría una diferencia que podría alcanzar los 120 euros en la cuota mensual, un ahorro de 1.400 euros anuales”, subraya este experto.
Si el resultado de la cotización del Euribor (actualmente en el 1,25%) más el diferencial que se negoció en su día con la entidad (por ejemplo, el Euribor +1%) es del 2,25%, pero la hipoteca tiene una cláusula de suelo del 4%, en ningún momento se pagará dicho préstamo al 2,25%, sino al 4% como mínimo. Sin embargo, si el resultado de la adición anterior es del 5,25%, el banco cobrará el 5,25% y no el 4%.
Algunas entidades incluyen esta cláusula y otras no, pero lo que el ciudadano debe conocer es que, a pesar de haberla firmado, es un aspecto renegociable, “aunque es muy probable que el banco se niegue a quitarla”, explica Fernández Irigoyen. Las complicaciones aparecen no tanto por la inclusión en sí de dicha cláusula en la escritura, sino por la falta de información.
Muchas entidades no aportan una solución al respecto. “Si el banco no quiere renegociar la cláusula, hay que cambiar la hipoteca a otro, a través de una subrogación o de una cancelación, estableciendo una nueva hipoteca en otra entidad”, apunta este asesor de Credit Services, empresa que se encarga de intermediar entre el usuario y la entidad bancaria. “En esa nueva oferta tiene que haber desaparecido la cláusula de suelo y tenemos que demostrar al cliente que ese cambio le sale rentable. Renegociamos esa hipoteca con el propio banco y si esa entidad no quiere hacerlo, vamos a otras y pedimos una mejora de la oferta”, destaca.
Fuente: http://www.aragondigital.es
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