lunes, 10 de mayo de 2010

Bancos y cajas empiezan a construir pisos en el suelo que se han 'comido' durante la crisis

Tras el 'ladrillazo', las entidades financieras buscan estar en la primera línea de salida cuando el mercado inmobiliario se recupere

La crisis abre caminos insondables y, en ocasiones, de ida y vuelta. La banca española, que en su día estuvo detrás del nacimiento de algunas de las grandes inmobiliarias nacionales, desanda de alguna manera sus pasos. Eso sí, obligada por las circunstancias.

Bancos y cajas, que durante el estallido de la burbuja del ladrillo se han visto obligados a 'comerse' millones de metros cuadrados de promotores y empresas en apuros, cambian de filosofía y empiezan a construir casas en esos terrenos. El movimiento es aún prudente y con operaciones muy tasadas. Pero persigue un objetivo claro: tratar de aligerar los balances de activos incómodos y por los que han de provisionar (reservar) mucho dinero y aprovechar el músculo financiero de las entidades para ser los primeros en la línea de salida cuando el mercado inmobiliario recupere el pulso. La primera razón pesa bastante más que la segunda pues, como reconocen fuentes del sector, muchas de estas incipientes promociones no dejarán, ni mucho menos, beneficios.

El Banco de España cifró recientemente la exposición del sistema financiero español en activos inmobiliario «potencialmente problemáticos» en 165.000 millones de euros. Una inmensa losa en la que un alto porcentaje es suelo de toda clase, tanto urbanizable como industrial o simples 'patatales' pero que no toda, ni mucho menos, tiene porqué terminar convirtiéndose en impagados o fallidos.

Son terrenos que devienen de ejecuciones de hipotecas y de daciones en pago o adjudicaciones que las entidades realizan para intentar controlar la tasa de morosidad (casi un 10% en el segmento constructor y de promoción a cierre del pasado diciembre) y, en ocasiones, dar un apoyo a los buenos clientes.

Esta nueva promoción de cuño bancario la realizan las propias entidades -muchas de ellas cuentan con unidades inmobiliarias, reforzadas a marchas forzadas en los últimos dos años- o empresas promotoras subcontratadas.

Otra alternativa es la contratación de gestoras especializadas como Horizone Consulting Inmobiliario, cuyo socio director, Julio Gil, asegura que «la inmensa mayoría de los proyectos corresponden a vivienda protegida o del mercado libre pero de la escala más baja». «Es lo que más se vende y para lo que en realidad hay demanda», añade el economista. Los proyectos se realizan, explica, en función del precio al que bancos o cajas se hayan quedado el suelo y contando con que «en muchas ocasiones promocionan aunque tengan que perder un poco». «Para los pequeños puede que sea algo circunstancial, pero los grandes del sector tienen ya vocación permanente de ser promotores los próximos años», dice.

Cuestión de plazos
En el reciente aluvión de presentaciones de resultados fue el Banco Popular el que abrio la 'caja de los andamios'; El director general corporativo y financiero de la entidad, Jacobo González-Robatto, explicó que la entidad busca colaboraciones con promotores para levantar pisos pues considera que el mercado empezará a demandar vivienda nueva en dos o tres años, cuando se agote el stock, que el Gobierno cifra en 700.000 pisos.

El Ejecutivo realizó un llamamiento a «no demonizar» a los promotores, aunque no perdió la ocasión para recordar que en los últimos años no pocos «aficionados» se han atrevido a construir.

Caixa Catalunya ha sido otra de las que han reconocido haber movido ficha: construirá 500 casas (400 en Madrid y otros 100 en Barcelona) a través de Procam, su filial inmobiliaria.

Santander también se quiere sumar al grupo. Fuentes de la entidad presidida por Emilio Botín afirman que el banco estudia seriamente utilizar algunos de sus suelos urbanizables para levantar en ellos pisos protegidos. Serían, añaden las mismas fuentes, VPO de precio concertado, que dentro del segmento tienen un precio algo más elevado que la media, pues están concebidos para las rentas medias.

Sabadell ya anunció a finales de 2009 que iba a construir 500 pisos de protección pública y destinados al alquiler en Madrid y Barcelona. También BBVA, mediante su correspondiente filial inmobiliaria (Anida), tiene pensado sumarse al carro de bancos-promotores. Según explicó recientemente el consejero delegado, Ángel Cano, la idea pasa por levantar 2.000 pisos, probablemente en el mercado libre. Esta apuesta de la banca tiene algunas otras implicaciones. Una vez iniciadas las obras, las entidades deberán provisionar menos dinero que por los terrenos, al tiempo que aparecerán como creadores de empleo.

Fuente: http://www.larioja.com

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