Adaptar los inmuebles libres a las necesidades del mercado para darles salida, promover el alquiler y aumentar la financiación, las claves
«En estos momentos no hay quien construya en la provincia ni una caseta de perro».
Es la frase con la que el presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapi) de Castellón, José Comes, ejemplifica la situación actual por la que atraviesa el sector de la construcción en las comarcas castellonenses.
El excedente de viviendas vacías -según el último informe del Ministerio de Vivienda son ya 34.366 las residencias finalizadas que no han sido vendidas, casi el doble que el año anterior-, el desempleo y el cierre de los grifos hipotecarios por parte de las entidades bancarias complican mes a mes una situación que no tiene visos de mejorar «hasta 2015 y eso siendo muy optimistas», asevera Comes, que matiza no obstante que «aunque la venta de pisos ha experimentado una muy leve recuperación estos meses, la segunda residencia está más que tocada y la cosa está francamente mal».
«Todo el negocio inmobiliario depende de los bancos, que no disponen de la liquidez necesaria para dar muchos préstamos», recordó Comes, que insistió en que «el tema inmobiliario está totalmente ligado al tema financiero, por lo que hasta que los bancos no resuelvan sus problemas, el sector se verá profundamente afectado».
La profesionalización de los agentes en el sector es otro de los caballos de batalla de la entidad. «A una persona que vende lechugas en un mercado, con todos mis respetos, se le pide un carné de manipulador de alimentos mientras que para montar una inmobiliaria y vender viviendas no se exigía nada, y eso es algo fundamental que debemos cambiar en un futuro», reclamó Comes, que criticó que las administraciones, para reactivar el sector de la construcción, planteen ahora construir nuevas promociones de viviendas protegidas. «Hay vivienda de sobra, el problema no es precisamente la falta de oferta, más bien al contrario, por lo que una buena solución, en lugar de construir aún más, sería concertar con los promotores la posibilidad de recalificar algunas de las disponibles como VPP para darles salida».
El responsable del área de Estudios de la Cámara de Comercio de Castellón, Enrique Domínguez, coincide en dicho planteamiento. «Aunque sigue habiendo necesidad de viviendas, el poder adquisitivo de los ciudadanos en estos momentos no es adecuado para realizar el desembolso que supone adquirir un inmueble y una de las salidas sería reconvertir buena parte en vivienda protegida para conformar un mercado más accesible para el comprador», dijo Domínguez, que abogó por «adaptar la oferta actual a las necesidades reales del mercado en cuanto a metros cuadrados o número de habitaciones, así como promover un mayor desarrollo del mercado de alquiler que tan bien funciona en otros países».
En relación a la escasez de préstamos alertó de que «aunque los bancos tienen que ejercer un mayor control a la hora de otorgar un crédito o préstamo, se podrían establecer mayores medidas de desgravación fiscal a efectos de renta que puedan ayudar a mover ese stock».
Entre las diversas opciones, el presidente de los API en Castellón planteó que «incluso podría darse el caso, para salvar la situación, de que la administración comprara promociones paralizadas pagando los préstamos pendientes para luego revenderlas a precio de vivienda protegida». Promotores y agentes también temen que la subida del IVA «frene» el ligero repunte que ha experimentado la actividad inmobiliaria estos meses.
«Pensamos que, precisamente, el leve aumento de las ventas que hemos tenido estos meses se debe a la próxima subida del IVA porque, un incremento de sólo un 1%, ya supondría para una casa de 200.000 euros pagar 2.000 euros más en impuestos y creemos que el consumo se va a retraer», vaticinó Comes. Del mismo modo, Domínguez aseveró que «esa subida, inevitablemente, va a retrasar los ya de por sí escasos procesos de adquisición, porque el comprador se lo va a pensar mucho más».
Volver a 2007, «inviable»
«Lo que está claro es que hay que apostar por la innovación y por nuevas fórmulas para sacar adelante esas viviendas y no caer de nuevo en una situación como la que estamos viviendo», valoró el responsable de Estudios de la Cámara, que reconoció que «volver a las cifras de 2007, con más de 22.000 ó 23.000 viviendas visadas al año, no sólo es inviable sino que es una dinámica que no debería repetirse». A su juicio, «el sector debería acompañar a partir de ahora a las necesidades del mercado y los precios, que ascendieron a raíz de que los inmuebles se convirtieron en un bien de inversión especulativa, se mantendrán más asequibles».
Fuente: http://www.lasprovincias.es
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