Cuando una empresa farmacéutica quiere solicitar la aprobación de un nuevo fármaco para su venta al público tiene que mostrar evidencia científica de que su producto es realmente efectivo y que además no tiene efectos secundarios.
En las últimas semanas se han oído muchas voces que proponen la eliminación del ministerio de Vivienda en base a su nula eficacia para conseguir sus objetivos, sea por sus políticas o por las escasas competencias que retiene. Enseguida hay alguien que argumenta: "eliminando ministerios se reduce muy poco el gasto público".
Si pero, ¿y los efectos secundarios del ministerio de Vivienda? En una entrevista este fin de semana, y continuando una tradición muy arraigada entre los máximos responsables del ministerio, la ministra Corredor ha vuelto a conminar a todos los ciudadanos a comprar viviendas. "Es un momento óptimo para comprar". No parece razonable que se use el dinero de nuestros impuestos para campañas de marketing en beneficio de constructores y promotores.
La ex ministra Trujillo ha contestado a Corredor que ahora no compraría una vivienda ni loca. Que la vivienda tiene que abaratarse entre un 30yun 50%. Sí, la misma Trujillo que cuando estaba en el ministerio aseguraba que no existía burbuja inmobiliaria y que sólo nombrar la palabra burbuja era una irresponsabilidad. La misma que hace un año decía en una entrevista que era evidente que existía una burbuja inmobiliaria. Y qué decir de Carme Chacón, la breve, y su"mejor sector inmobiliario del mundo". La pregunta es cuántos ciudadanos, confundidos por los pronunciamientos del ministerio de Vivienda, tomaron la decisión de comprar una vivienda en el momento más inoportuno. En fin, como ven, los efectos secundarios del ministerio pueden ser muy perniciosos.
José García Montalvo - Catedrático de Economía de la UPF
Fuente: http://www.lavanguardia.es
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