No todo está perdido: dicen que el final de la crisis inmobiliaria asoma por el Este, donde España ofrece sol, buenos servicios, excelentes comunicaciones y, ahora, casas baratas.
España se ha convertido en un país de oportunidades para cierto tipo de cliente extranjero con dinero en el bolsillo. No habrá crédito para hipotecas, pero no importa; en el Mediterráneo se está comercializando un modelo de saldo inmobiliario: el apartamento de dos dormitorios a 60.000 euros. Es lo que algunos bancos han tratado de evitar: el precio de derribo. Pues ahí está. La realidad se adelanta al Gobierno y a su proyecto de banco malo.
Porque hay dos formas de contemplar la vida en el sector inmobiliario. Desde arriba, desde la planta 19 de la Torre Picasso de Madrid, donde trabaja el profesional que asesora al fondo de inversión, el panorama se analiza con cautela y frialdad: “A corto plazo, el banco malo será la prueba del 9. Nada volverá a ser como antes”, asegura Rafael Roldán, ejecutivo de la consultora Ernst & Young. O, dicho de otra manera: el gran capital todavía no se ha movido.
leer más
1 comentario:
Una buena noticia de todas formas...
Publicar un comentario