Lo que sucedió en Tolosa, el otro día, con el sorteo de los pisos VPO, no hay que contemplarlo como un injusto suceso anecdótico, sino como una agudización en este sorteo de los detalles grotescos de la adjudicación de los pisos en sí.
Ezker Batua, como socio de izquierda de un partido de derechas para sustentar un gobierno tripartito, ha gestionado casi tres mil millones de euros, desde 2001 hasta que dejó el gobierno en mayo. Fundamentalmente ha seguido la política de los pisos en propiedad inaugurada en este país por el franquismo, creándose en el transcurso de los años, un altísimo porcentaje de propietarios de pisos que no es la norma en Europa.
Aquí, a través de un sorteo, un trabajador puede hacerse con un piso en propiedad por 120.000 euros, y otro sin tanta suerte tiene que pagar 300.000 euros. Pero tanto en uno como en otro caso se fomenta la propiedad. También se sortean pisos de renta, donde el afortunado puede disfrutar de un piso por 250 euros al mes, mientras el no afortunado en el sorteo tendrá que pagar 600 ó 700 euros. Es decir, se crean desmesuradas diferencias económicas aleatoriamente entre los mismos trabajadores, haciendo en un caso sí y en otros no, propietarios de un piso a personas solamente agraciadas por el azar a cuenta de los impuestos de todos.
Para mí, una política de izquierda, es aquella que posibilita que todo trabajador tenga derecho a disfrutar de una vivienda pagando una renta proporcionada con sus ingresos. La política seguida por Ezker Batua en este sentido ha sido puro esoterismo. Que un trabajador pueda disponer de un piso, no ha sido definido por sus méritos o necesidades, sino por algo tan aleatorio como un sorteo.
Se ha visto claramente en Tolosa: un trabajador puede ser propietario de un piso a la mañana y dejar de serlo a la tarde cuando al sorteo se le añade la chapuza.
Puestos en este plan, se podía instar a los participantes creyentes en el sorteo a que rezasen o hiciesen alguna promesa a la Virgen si eran agraciados en el sorteo, y seguramente en muchos casos esto habrá sido así, pues hay mucho en juego.
¿Alguien me puede decir que esto es política de izquierdas? Es una política tremendamente injusta.
Jesús Mª Penilla Ibañez
Fuente: http://www.diariovasco.com
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