Las agresivas ofertas lanzadas por bancos y cajas de ahorros para desprenderse del creciente stock de pisos y apartamentos embargados han puesto en apuros a los promotores de la Comunidad Valenciana, que todavía tienen cerca de 200.000 viviendas nuevas sin vender.
Pero a esta cifra hay que añadir un factor mucho más difícil de cuantificar: el de miles de familias que, acuciadas por la crisis económica, han optado por poner a la venta sus segundas residencias en la región.
Según datos del Ministerio de Vivienda, la Comunidad Valenciana es la segunda región española con el mayor parque de segundas residencias: un total de 1,2 millones de apartamentos y chalés. De ellos, 569.729 se ubican en Alicante, 476.755 en la provincia de Valencia y 235.783 en Castellón.
Un lujo difícil de mantener
Una cifra sólo superada por Andalucía, con 1,6 millones de segundas residencias. El tercer y cuarto puesto corresponde a Cataluña, con algo más de un millón de viviendas vacacionales, y Castilla y León con 711.000.
La Comunidad Valenciana se ha convertido en la salida natural al mar para millones de turistas madrileños y de Castilla-La Mancha. Sin embargo, la crisis ha hecho que contar con una segunda vivienda para disfrutar de las vacaciones se convierta en un lujo, y cientos de familias españolas -pero también británicas y alemanas- han optado por poner a la venta estos inmuebles, porque no pueden seguir asumiendo sus gastos de mantenimiento.
Un fenómeno que comienza a ser palpable en los principales portales inmobiliarios de Internet. De hecho, mientras la venta de viviendas nuevas sigue cayendo en picado en la Comunidad Valenciana desde 2007, el mercado de segunda mano ya ha comenzado a reactivarse, dado que el vendedor particular tiene más flexibilidad para bajar precios. Sobre todo, si le apremia la necesidad.
En dos años, la venta de pisos de obra nueva ha descendido un 52% en la región, pasando de 57.833 viviendas vendidas en 2007 a sólo 27.514 en 2009, según datos del Ministerio que dirige Beatriz Corredor.
En cambio, el mercado de viviendas de segunda mano comenzó a recuperarse el año pasado, tras el batacazo sufrido en 2008. En aquel ejercicio, las ventas se desplomaron a la mitad, pasando de 60.628 transacciones a sólo 28.779. Y en 2009, volvieron a crecer muy ligeramente hasta las 30.168. Muy lejos, todavía, de las cifras barajadas durante el «boom» inmobiliario.
Y esta tímida recuperación ha sido posible porque el parón de la demanda ha obligado a los propietarios a bajar precios. El valor medio de un inmueble de segunda mano vendido en la región ha descendido progresivamente desde los 152.226 a los 138.481 euros durante los dos últimos años. La provincia de Valencia mantiene el precio medio más alto: 146.055 euros.
Por tanto, este tipo de oferta presiona los precios a la baja y hace más difícil que los promotores logren vender su stock de obra nueva.
Alicante, a la cabeza
Buena parte del parque de viviendas vacacionales acaba en manos de los extranjeros europeos que se establecen a vivir en la Comunidad. Pero este tipo de operaciones también se ha desplomado durante los tres últimos años.
Si en 2007 hubo 16.202 transacciones de viviendas en las que el comprador o el vendedor era extranjero, esta cifra se hundió hasta las 5.243 en 2008 y siguió cayendo, aunque más levemente, hasta las 4.647 el año pasado.
En consecuencia, el importe global de estas ventas ha pasado de 2.172 millones de euros a tan sólo 694 millones en dos años. Eso sí, Alicante sigue liderando este tipo de operaciones en toda España, con 3.972 compraventas de viviendas a extranjeros.
Fuente: http://www.abc.es
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