La compraventa de vivienda usada creció un 50% en 2010, pero el mercado privado continúa en caída libre y se desploma un 11%.
Si Vizcaya fuera una inmobiliaria, no tendría un gran futuro. Principalmente, porque su oferta sería bastante raquítica. De largo, la menos atractiva por cifras de toda España. Según Ascobi, la organización que engloba a los constructores y promotores del territorio, sólo dispone en este momento de 2.923 viviendas de nueva construcción a la venta, el stock más bajo de toda su historia. Esta cifra deriva de la escasa producción, pese a que arrancó el año pasado con la edificación de 2.289 pisos, un 25% más que los que se empezaron a levantar doce meses atrás, cuando el techo quedó situado en 1.829.
Tanto Manu Galíndez, presidente de Ascobi, como el gerente, Iñaki Urresti, minimizaron «estos grandes porcentajes» al incidir que la promoción de vivienda nueva se mantiene en «mínimos históricos». El crecimiento neto, recalcaron, es muy escaso: 2.289 construcciones, casi medio millar más que en 2009, aunque suficiente en todo caso, por el momento, para satisfacer una tímida demanda derivada de la dificultad de obtener créditos. La debilidad del mercado se refuerza con el dato de que por primera vez «en muchos años» se levantaron más viviendas protegidas (1.368) que libres (921).
Pese a las negativas impresiones, avaladas por el desplome de la obra pública licitada, que se redujo un 41% respecto a 2009, con parámetros «semejantes», según Ascobi, a los de 2005», el sector tiene motivos para sacar algo más de pecho, aunque Galíndez cortara de cuajo cualquier invitación al ánimo: «A corto plazo, nada de optimismo», sentenció.
Es verdad que por adjudicaciones de las distintas administraciones, las compañías consiguieron contratos por valor de 817,9 millones de euros frente a los 1.402 del anterior ejercicio. Vizcaya también fue la provincia más castigada de la comunidad autónoma, que mantiene, por el contrario, un comportamiento similar -se aseguró 2.755 millones en obras- y apenas se resintió de la crisis.
«El carro no echa a andar» Sin embargo, el territorio vizcaíno -donde sólo se construyen dos viviendas por cada mil habitantes, lo que le mantiene «a la cola de España»- comienza a dar síntomas de recuperación. Por ejemplo, durante 2010 se reactivaron las operaciones de compraventa. Y mucho. Un 22%. La tendencia alcista se justifica exclusivamente por el arreón de los pisos usados, cuyas operaciones -6.484- se dispararon un 50%. El mercado privado, en cambio, sigue en caída libre, ya que sólo se vendieron 3.111 viviendas, un 11,6% menos que el ejercicio anterior. La falta de suelo y su carestía explican el 'hecho diferencial' inmobiliario vizcaíno, ya que en el conjunto de Euskadi la compraventa de pisos de reciente construcción experimentó un avance del 11,4. El de segunda mano también registró cifras -34%- parecidas a cuando se vendía casi todo lo que se ponía en el mercado. Y rápido.
Ya no es así. Los pisos nuevos, cuyo precio se redujo un 5,5% hasta situar el coste medio del metro cuadrado en 3.767 euros, tardan en encontrar comprador una media de 390 días, 83 más de plazo que un año antes. Las viviendas usadas se colocan más fácilmente tras abaratarse un 3,9%, con el metro cuadrado a 3.484 euros. Tanto Galíndez como Urresti reclamaron al Gobierno vasco la adopción urgente de medidas de choque para reactivar el sector. Urgieron la aplicación del Plan de la Vivienda «y pasar de las palabras a los hechos. Han recogido las peticiones, pero el carro no empieza a andar», se quejaron.
FUENTE: http://www.elcorreo.com
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